Florencia Mondelli – Pitanga Hockey: «El hockey me dio mucho y sentía que tenía que devolverle algo»

La exjugadora de la selección uruguaya impulsa en Salto la Escuela de Hockey Pitanga en el Club Tiro Salto Grande. Lleva adelante un proyecto que combina formación deportiva, educación en valores e integración social. Desde el trabajo con niñas de 5 y 6 años en adelante hasta la propuesta Mami Hockey, la escuela busca transmitir una pasión que marcó su propia vida y que considera una herramienta fundamental para el crecimiento personal.

Florencia Mondelli Bruno, lleva el deporte incorporado a su historia personal. Desde los cinco años jugaba al fútbol con sus amigos de la cuadra en su casa de Montevideo donde jugaba de golera. Luego, continuó su formación en el colegio, y alrededor de los 15 años comenzó a competir de forma federada, y fue en ese momento que comenzó un recorrido en el hockey que la llevaría a integrar durante muchos años distintos procesos de selecciones uruguayas desde las formativas. Sin embargo, alrededor de los 28 años, su etapa como jugadora comenzó a cerrarse cuando se trasladó a vivir a Noruega, donde permaneció un tiempo y no encontró posibilidades de continuar practicando el deporte. 

Al regresar y establecerse en Salto, comenzó a madurar una idea que sentía pendiente: devolverle al hockey parte de todo lo que había recibido.

«Si no hubiera jugado al hockey, creo que hasta mi forma de ser sería diferente»
En diálogo con Atletas, nos contaba que ella siente que la posibilidad de compartir «soy lo que soy gracias al hockey, por cómo me formé, por los valores, la disciplina, la constancia y la resiliencia. Aprendí a frustrarme, a caerme, a levantarme y a entender que no todo depende de uno. Si no hubiera jugado al hockey, creo que hasta mi forma de ser sería diferente», expresó.

Esa experiencia personal terminó convirtiéndose en el impulso para crear la Escuela de Hockey Pitanga, proyecto que comenzó “el año pasado en el mes de mayo con 12 niñas y hoy somo alredeor de 60 niñas practicando”.
La ex jugadora de selecciones uruguayas, inició su trabajo como profesora de hockey en el colegio Los Robles, generando vínculos con las niñas y encontrando nuevas oportunidades para desarrollar la actividad en Salto.
«Tenía como un debe pendiente conmigo misma, de volcar todo lo que el hockey me dio a otras niñas y a otras personas. Mi objetivo es despertarles la pasión por el hockey, como el hockey lo hizo conmigo», señaló.

«A través del deporte se puede enseñar tanto o más que en un aula»

La propuesta de Pitanga tiene una perspectiva que trasciende la enseñanza técnica. Mondelli considera que el deporte constituye un espacio educativo privilegiado, donde los aprendizajes se producen incluso de manera inconsciente y permiten trabajar aspectos fundamentales para el desarrollo de niños y adolescentes.
A propósito nos decía qué “no son solamente los valores de compañerismo, tolerancia, respeto por el otro y resiliencia, también te forma a nivel educativo».

La escuela de hockey trabaja con niñas desde los cinco o seis años, dependiendo de su madurez y evolución, y procura equilibrar la formación técnica y táctica con el desarrollo personal. La enseñanza incluye desde los fundamentos del manejo del palo y los distintos gestos técnicos hasta el posicionamiento dentro de la cancha y el conocimiento del vocabulario propio del hockey.

En este último aspecto, Florencia presta especial atención a transmitir también la terminología en inglés, como parte de la identidad y la tradición de este deporte, que conoció durante su formación en un colegio de influencia inglesa.
La filosofía de Pitanga busca recuperar esos aspectos culturales del hockey: el respeto por el rival, el saludo al finalizar los encuentros, el tercer tiempo y la importancia de reconocer al compañero y al adversario.

«Valoro mucho a la que se preocupa por esa compañera que no está bien. Mi idea es formar un equipo donde vengan niñas de diferentes partes y se genere otro grupo social», afirmó.

En esa formación, las derrotas y las frustraciones también tienen un lugar. Para Mondelli, aprender a perder, controlar los enojos y comprender las dificultades de otras compañeras son experiencias tan importantes como mejorar una técnica o conseguir un resultado.
«Siempre me gustó competir, pero también quiero enseñarles la competencia sana. Lo importante es aprender y llevarnos algo de cada partido, ganar o perder», sostuvo.

Mami Hockey: un espacio para las mujeres y sus familias

Una de las propuestas que mayor aceptación encontró en Salto es Mami Hockey, una iniciativa destinada a mujeres que desean comenzar a practicar este deporte, independientemente de sus conocimientos previos.

Mondelli observaba el crecimiento de estas experiencias en Montevideo, Argentina y otros lugares, y entendía que en Salto también existía la necesidad de generar un espacio deportivo y social para las mujeres
«La mujer necesita un espacio social donde distenderse, desconectar de la rutina, hacer actividad física y compartir. No solamente encerrarse en un gimnasio, sino tener un cable a tierra», explicó.

La respuesta superó las expectativas. “Muchas participantes comenzaron sin saber siquiera cómo agarrar un palo y actualmente se reúnen los sábados para disputar encuentros recreativo”. La iniciativa permitió construir un grupo que encuentra en el hockey una oportunidad para hacer actividad física, compartir experiencias y generar nuevas amistades.

Además, la propuesta ha generado una experiencia particular entre madres e hijas, que comparten el ambiente deportivo y encuentran en la práctica de sus madres un ejemplo de participación y compromiso.
En ocasiones, mientras las mujeres juegan, sus hijas también aprovechan para practicar en una cancha cercana. Se construye así un entorno familiar alrededor del deporte, que fortalece los vínculos y multiplica las posibilidades de participación.

«Se genera una mística y una energía muy linda. Por momentos me abstraigo de todo eso y digo: guau, lo que logramos en tan poco tiempo», comentó.

El crecimiento de la escuela también permitió incorporar a Anastasia, quien actualmente colabora con Florencia en el trabajo de las distintas categorías. La intención es continuar fortaleciendo el equipo de trabajo y ampliar las oportunidades de formación.


El deporte abre puertas y te permite insertarte en cualquier sociedad»

Para Mondelli, la formación deportiva debe tener una proyección que vaya mucho más allá de los resultados o de la posibilidad de alcanzar un alto nivel competitivo.

Entre sus objetivos está generar encuentros amistosos con otras escuelas, avanzar progresivamente en la competencia y ofrecer oportunidades para que alguna de las niñas pueda llegar a destacarse en el hockey. Pero también considera fundamental que quienes no continúen una carrera deportiva se lleven herramientas para desenvolverse en otros ámbitos de la vida.

«El deporte abre puertas. A mí me pasó cuando vine a Salto. A través del deporte pude insertarme mucho más fácilmente en una sociedad, porque pertenecés a un grupo, conocés gente y generás vínculos», explicó.
En ese sentido, destaca también la importancia del acompañamiento familiar durante el proceso formativo. Recuerda especialmente el apoyo que recibió de sus padres, quienes estuvieron presentes durante toda su trayectoria y acompañaron cada competencia. Considera que ese respaldo es fundamental para los niños, aunque advierte que debe existir un equilibrio para que la exigencia no transforme la actividad en una obsesión.

Su aspiración es que las niñas recuerden su paso por Pitanga “no solamente por haber aprendido a jugar al hockey, sino por las experiencias, los vínculos y los valores adquiridos”. Que el deporte les permita desarrollar capacidades para trabajar en equipo, integrarse a nuevos grupos sociales y afrontar diferentes desafíos personales y profesionales.
«Mi objetivo es que les quede marcado que empezaron a jugar al hockey, que se acuerden de mí, que fui yo quien las motivó y les enseñó. Que el día de mañana también tengan una herramienta para la vida y para trabajar en equipo», concluyó.

Así, desde la experiencia de una exjugadora de selecciones nacionales que encontró en el hockey una parte esencial de su identidad, Pitanga Hockey busca consolidarse como un espacio donde la formación deportiva y humana avancen de la mano. Porque, para Florencia Mondelli Bruno, el verdadero resultado de este proyecto no se mide solamente en goles o campeonatos, sino en todo aquello que las niñas puedan llevarse del deporte para el resto de sus vidas.